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viernes, 25 de noviembre de 2011

SIGUEN LOS BANDAZOS

EL EFECTO ESTRONCIO


        Bandazo es un término de uso común entre los hombres de mar, es el balance o vaiven desequilibrado que da una embarcación hacia sus costados por obra del mar violento, impericia del piloto o por desconocimiento de la ruta más conveniente para llegar a buen puerto.

Coloquialmente también se entiende por bandazo al hecho de andar a trompicones, avanzando de manera inestable. Pasear sin ton ni son. Igualmente se usa en sentido figurado cuando la trayectoria de una persona no ha seguido un camino recto, sino que ha tenido muchos cambios de posición o actitud. Su caminar es en zic zac o en forma sinuosa. De la misma manera se usa la palabra bandazo cuando se produce o suscita un cambio inesperado de ideas, opiniones o decisiones, o simplemente cuando no hay ideas, opiniones o decisiones claras, se marcha a la deriva, sin rumbo fijo.

Así anda nuestro gobierno municipal, a bandazos y trompicones.

Antes de continuar con esta reflexión es menester reiterar que, dar opiniones como la nuestra muchas veces es difícil porque es incomprendida por el gobernante de turno y su corte. No quieren ninguna observación, se molestan, sin embargo, tenemos que hacerlo porque se trata de asuntos de gobierno, cuestión que nos concierne a todos los ciudadanos, no son asuntos privados o de partes, sino de toda nuestra colectividad y tiene que ver con nuestro destino. Por eso, es un derecho y principalmente una obligación ejercer el derecho constitucional de pensar, opinar y difundir nuestras ideas.

Nos conforta que nuestras opiniones son válidas y ello se comprueba porque de alguna forma el gobierno local de Huarmey nos ha dado la razón y retrocedió en algunos aspectos; pero, sigue sin brújula y los resultados es el desconcierto en sus propias filas.

En Efecto, hace varios meses, luego de marchas y contramarchas y de incurrir en un cúmulo de errores que todos conocemos (y que se encuentran en los diversos artículos publicados en mi blog) dizque, para ganar tiempo, el alcalde aceptó que el mediador con la negociación a sostener con Antamina, sean los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas (MEM), finalmente, luego de iniciar el proceso de negociación y de llevarse a cabo dos reuniones, en la tercera reunión, parece recobrar la cordura y pidió se suspenda dicho proceso para que lo dirija la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) con la participación de otros Ministerios y entes involucrados en el tema (Salud, Agricultura, etc. etc.). Astutamente, Antamina se sustrae de pedir conjuntamente con el Alcalde la participación de estas entidades. Su representante Pablo de la Flor dijo ese día: “Si quieren que participen esas entidades, Uds. hagan el trámite”.  Desde entonces, nuestro alcalde y sus funcionarios estrellas (aquellos que creen que la experiencia se adquiere solo llevando un curso y no es un discurrir práctico de vida, aunado a los estudios y adquisición de conocimientos, por supuesto), están en el limbo, paseando de un lado a otro, dando bandazos, con cortinas de humos (como el que pretendió tapar el Informe del Procurador Municipal) que luego que se disipan los vuelve a su triste realidad. No saben que hacer para distraer por eso están poniendo primeras piedras de obras que no empiezan. Nuestro alcalde en su última conferencia dirigido a su portátil principalmente, lo hizo con una piedra sobre la mesa, ¿Eso será un indicador que en su gobierno las cosas se seguirán manejando de manera rudimentaria?. Al parecer, son las secuelas del efecto estroncio.

Hace pocos días las comunidades de Cajamarca, su Presidente Regional, sus alcaldes provinciales y distritales rechazaron la invitación del presidente de la PCM (para que acudan a Lima para tratar la problemática del Proyecto Conga que amenaza sus aguas), quienes le respondieron que lo tratarán con el Presidente Humala y que éste “vaya a Cajamarca”; ante esta situación la PCM invitó al alcalde de Huarmey y otros alcaldes de otras localidades (con pocos alcaldes distritales de Cajamarca indolentes con su pueblo), para llenar el vacío de su agenda. El Alcalde de Huarmey y sus funcionarios fueron contentos a esa cita y fueron atendidos por funcionarios de menor jerarquía, regresaron con el rabo entre las piernas, no los atendieron como correspondía. Les dijeron que el MEM tendrá la batuta de la negociación y, en todo caso que esperen la respuesta que ya les llegará por escrito. Una vez más fueron paseados. Son los costos de la improvisación, la falta de personalidad y de caminar aislado de su pueblo. Es el pago de la factura de pregonar la unidad y atentar en los hechos contra ella. Ahora mismo están manejando los hilos para conformar una organización que haga paralelismo al Frente de Defensa y seguir dividiendo.
A quién beneficia todo esto?

Dicho sea de paso, es bueno hacer notar que los pasquines solo evidencian la mediocridad de sus mentores.

Han convocado a una llamada Convención Agraria, dicen, para informar del peligro de la contaminación del acuífero de Huarmey. Piensan pasársela informando e informando lo que todos ya sabemos. Nuestro Alcalde y su habilísimos funcionarios quieren seguir paseando al pueblo de Huarmey, cuando en realidad debe tomarse medidas al respecto, ya.

Los integrantes de la Comisión de Diálogo, ante su fracaso (sobre todo los que representan a las organizaciones del pueblo) deben dar un paso al costado y renunciar, para elegir a otros.

Basta ya de indolencia e incapacidad. Tantas vueltas en círculo para llegar al mismo punto.

Como ciudadano proponemos que se convoque a una asamblea pública, pero una real asamblea, con un director de debates del seno del pueblo, que haya agenda, debate y se tome los acuerdos respectivos. Es hora que el pueblo se pronuncie. Es hora de acabar con los bandazos y las improvisaciones. El efecto estroncio debe llegar a su fin.

ATV

jueves, 17 de noviembre de 2011

EL ARTE DE LA POLÉMICA

DEBATIENDO CON PROPIEDAD.


        Hace poco escuchamos a nuestro alcalde José Benites, declarando para una emisora radial de Huaraz, refiriéndose a un periodista de Huarmey quien había enviado un reporte noticioso referente a su gestión, dijo: “… es un engendro maldito… debe irse de esta ciudad…”; poco después ante un comentario irónico vertido por la periodista Rosa María Palacios, respecto a las afirmaciones de aquél sobre el estroncio, quien según dijo “disminuye las hormonas masculinas incrementando el porcentaje de la homosexualidad”, le escuchamos responderle ante el noticiero 24 Horas de Panamericana televisión: “… que venga a Huarmey y vea la virilidad del hombre, yo me comprometo a llevarla al paraíso 10, 15 veces como varón que soy…”, dizque por la ofensa que había hecho la periodista a los varones huarmeyanos. Yo particularmente no me siento ofendido por la periodista quien solo recurrió a la fina ironía ante unas afirmaciones calamitosas y fuera de lugar de nuestro alcalde. Seguidamente, a través de comentarios efectuados en su cuenta de Facebook también pudimos leer la opinión al respecto del funcionario encargado de los asuntos de educación y cultura de la Municipalidad Provincial de Huarmey: “…. Me apunto, pero eso sí, antes le tapo la cara con una almohada…”, declaración que por cierto luego borró de su cuenta, al parecer sintió algo de vergüenza por las críticas que recibió de varios huarmeyanos.

Esto evidencia una pobreza o precariedad de recursos para la polémica o el debate que no deberían obviar personajes públicos o de gobierno como los mencionados. Se ve cómo fácilmente pierden los papeles, se sulfuran y recurren al insulto, a la diatriba, a los improperios y a la descalificación personal fácil o barata. Eso sucede generalmente cuando no se tiene la razón, se carece de argumentos o cuando se vierten inexactitudes o falsedades que después no se pueden probar o sostener. No saben discrepar ni debatir, a quien discrepa con ellos lo consideran su enemigo. Hace un tiempo todos fuimos testigo cómo Alan García y Jorge del Castillo, carentes de argumentos ante la contundencia de los análisis políticos que en su columna diaria escribía el periodista Alvarez Rodrich, aquellos perdían los papeles. Vimos ese bochornoso incidente que protagonizó del Castillo en el set de RPP.

Es que la Polémica es un Arte. Para debatir y salir airoso se necesita tener la razón de nuestro lado y saber defender nuestra Verdad con argumentos, con razones, con fundamentos valederos. Quien no tiene argumentos pierde el control y recurre al ataque personal y artero.

Hemos dicho muchas veces que no nos debemos asustar del debate o la polémica porque se trata simplemente de la confrontación de ideas, de posiciones. Es la discusión, controversia o contienda, por cierto alturada, de dos posiciones generalmente antagónicas entre dos o más personas sobre un determinado tema o problema. Cada quien sostiene o defiende su posición pero jamás debe descenderse a la ofensa personal o el insulto.

Yo recomendaba a mis alumnos de derecho adiestrarse en la argumentación. Los estudiantes de derecho como futuros abogados deben ser expertos en la argumentación, para eso llevan el curso de argumentación jurídica. Es más, todo ciudadano que emita juicios u opiniones debe adiestrarse en estos temas, ahora en estos tiempos de internet es fácil recurrir a la información y adiestramiento. Difícil era antes cuando teníamos que estar días y horas enteras en una biblioteca pública en búsqueda de conocimiento e información. Hay que saber aprovechar positivamente las bondades de la modernidad. Hoy en día por el desarrollo de la ciencia y la tecnología podemos llevar cientos o miles de libros en un dispositivo electrónico como un e-book, una Tablet o una laptop.

La polémica o debate puede ser oral o escrito. Los clásicos nos han dejado brillantes libros, artículos o escritos que constituyen emblemáticas demostraciones de cómo se polemiza o debate con altura y mejor con brillantez. Ellos deben ser nuestros referentes.

El debate o polémica es una confrontación de ideas, una lucha de un pensamiento contra otro pensamiento, una compulsión de fuerza de ideas y opiniones. ¿Acaso eso hemos observado en las expresiones de nuestro alcalde y su funcionario de educación y cultura? Evidentemente que no.

De lo que se trata no es de liquidar o destruir a la persona, de lo que se trata es de desnudar o poner en evidencia la miseria, precariedad u orfandad de ideas del adversario, que sus conceptos son equivocados, errados o constituyen una falacia, o que, de seguir la posición o idea que propugna nos puede llevar por caminos errados y a la derrota. De eso se trata. Se trata además de convencer al auditorio o a quienes nos leen o escuchan de la justeza de nuestros argumentos. ¿Eso ha hecho el alcalde o su funcionario? Es clarísimo como el agua que no.

Hasta para polemizar o debatir hay que tener una estrategia clara y definida y una táctica polémica flexible ajustada a las circunstancias. Últimamente escuchamos, vemos y leemos en los medios de comunicación radial, televisivo y escrito de nuestra localidad diversas posiciones, de autoridades, personajes, periodistas y comunicadores, cada quien tratando de convencernos. Allí vemos su forma de comunicar, de polemizar y debatir, la forma cómo presentan sus argumentos. Alli nos damos cuenta quién tiene la razón y quién no la tiene. En diversos escenarios vemos qué es lo más conveniente para nuestro pueblo, la colectividad o la sociedad.

También hay mudos, por comodidad o conveniencia, pero que después aparecen en elecciones con dádivas, promesas y manipulaciones. Estos son peligrosos, ya vemos los resultados de las últimas elecciones.

Al polemizar no se debe perder de vista lo principal, no irse por las ramas, muchas veces el adversario sabedor que perderá el debate por no asistirle la razón pretenderá desviar la discusión a puntos intrascendentes. No dejarse arrastrar a una discusión estéril, innecesaria y dañina, sobre todo cuando quien se pone al frente carece de la altura y la preparación necesaria.

Las circunstancias que viene atravesando nuestra querida provincia nos impele a formular este modesto aporte para elevar el nivel de la polémica y debatir con propiedad, lo que redundará positivamente en nuestras relaciones sociales.

ATV