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miércoles, 6 de marzo de 2013

¡El LEÓN NUNCA DUERME!

            En los últimos años escuchamos a algunos periodistas, comunicadores, dirigentes y distintas personas, decir: “Huarmey es un león dormido”, “¡Cuidado, no despierten al león!”. El tema es que este león duerme mucho, es demasiado dormilón. Entonces es legítimo preguntarse  ¿Tanto duermen los leones?, ¿Huarmey es león o no es león?

Hace poco tuve noticias de un interesante librito de Mike Taliaferro titulado “EL LEÓN NUNCA DUERME”, su sentido es religioso, pero aleccionador para la vida misma, cuyo título de por sí es sugerente, resulta un consejo o una advertencia: EL LEÓN NUNCA DUERME. Se trata de un relato apasionante que trata de la energía, la inteligencia y la determinación del león.

Entre sus pasajes encontramos:  “El león es osado e intrépido, pero también cauteloso y sagaz. Puede durar horas acechando a su presa. El león corre hacia las manadas de animales. Quiere verlas correr y detectar a los débiles, los cansados y los lastimados. El agudo ojo del león detecta quiénes son, y luego corre a través de la manada para agarrar a su presa. Puede matar a los fuertes pero prefiere a los débiles y heridos. Un animal que se queda con la manada no tiene que temer. Pero pobre del que se queda solo. Será su último error”.

 Se dice también que el rugido del león puede escucharse a nueve o diez kilómetros de distancia, causando atención, conmoción y respeto. Existe un mito, fundado, que dice que el león descansa pero no duerme o lo hace con los ojos abiertos por eso está siempre en vigilia, esto es, despierto o en vela, atento a todo, nada se le escapa, listo para actuar.

El león, desde la antigüedad siempre ha despertado la admiración y el respeto de las diversas culturas de la humanidad y ha sido recogido como símbolo de grandeza, realeza, dignidad, fuerza, valor, poder, coraje y resistencia para afrontar los desafíos. Hasta como símbolo del zodiaco encontramos al león. Desde las antiguas culturas el león aparece en las banderas o estatuas. Recordemos la esfinge de Egipto. Siempre hemos visto a través de la historia a los ejércitos u órdenes militares usando al león como símbolo del valor o arrojo de quienes se consideraron dignos portadores de los escudos o estandartes.

Algunas ciudades también llevan como nombre León, es el caso de ciudades en España, Nicaragua y otros; o Nuevo León en México. Hasta Singapur que es una isla, ciudad y Estado, en sanscrito significa, Singha: León, y Pura: Ciudad. Por lo que Singapur significa “ciudad de los leones”. Incluso, el apelativo o nombre de león lo han utilizado algunos gobernantes y personajes de la historia.  Recordemos a Ricardo Corazón de león, a Enrique El León, o escritores como León Tolstoi.

En la revista La Esfinge, encontramos el artículo “El León en la Mitología”, donde hayamos dos pasajes que consideramos oportuno resaltar:

“Tanto en el nuevo como en el viejo testamento el león es una metáfora de la divinidad pero también del mal”.

“Pero es también un emblema del verbo divino, ya que su rugido, como la palabra de Dios, tiene el poder de extenderse hasta los espacios más lejanos. Sus rasgos son de nobleza, piedad y misericordia; tiene la sabiduría del cazador, tanto para cazar como para no ser cazado, y es también la vigilancia que duerme con los ojos abiertos…”.

Hasta a Cristo se le llama El león de Judá. La tradición cristiana utiliza el término de "León de Judá" para representar a Jesús de Nazaret, en tanto este era integrante de la Tribu de Judá. Por su parte en Apocalipsis 5,5, encontramos: “No llores, mira, ha triunfado el león de la tribu de Judá, el retoño de David”.

Podemos concluir que el león tiene un fuerte simbolismo para nuestras culturas, por su fortaleza, dignidad y otros atributos que lo magnifican, y que nos significan que el león siempre está en vigilia, vigilante, no duerme y atento a todas las circunstancias, listo para actuar.

Ahora que ya sabemos que el león nunca duerme, descansa vigilante, cabe preguntarse, quiénes hicieron dormir a Huarmey? ¿Quién o quienes difundieron la especie de que Huarmey es un león dormido? Acaso serán los grupos mafiosos que desde hace buen tiempo se enquistaron en la ubre fiscal municipal y están aliados a los depredadores del medio ambiente?  O serán quienes fungen de “periodistas” o “comunicadores”, peseteros y ociosos, que diariamente insultan, mienten, tergiversan pretendiendo manipular la conciencia del pueblo huarmeyano, a quienes les interesa la perpetuación del círculo vicioso, por eso apelan al atropello, la cachiporra verbal y la turbamulta, justamente porque no pueden ganar en el terreno de los argumentos, como sostiene un editorial del diario La Primera y que viene al caso. O serán los “dirigentes” dizque populares, que por un sencillo o una prebenda se aúpan al poder local traicionando sus conciencias y sirven de sostén a la cleptocracia local desde antaño.

¿A quién le interesó difundir la falacia que Huarmey es un león dormido?

Por ello volvemos a preguntar:

¿Huarmey, es león o no es león? Y si es león, porqué duerme tanto? Huarmey despertará de su letargo? Cuándo? A quiénes les interesa que siga dormido?

Invitamos a cada uno de Uds. lectores,  a la reflexión y a la autocrítica y digan si en verdad Huarmey es un león dormido, ahora que sabemos que el león nunca duerme, solo descansa,  siempre en vigilia.

Nada cambiará si no hay una toma de conciencia y un propósito de cambiar este estado de cosas. Un dirigente es un producto social. Los dirigentes que hasta ahora han surgido se han anquilosado y solo sirven como sostén de este sistema. O tienen que reflexionar, madurar y cambiar, demostrándolo en los hechos, o el proceso social debe producir nuevos dirigentes preocupados por el destino de su pueblo.


Ya hemos dicho, se va acercando un proceso electoral regional y municipal y hay cleptócratas (gobernantes ladrones) que quieren repetir el plato, y otros que quieren ocupar el lugar de los ladrones. Cómo los reconoceréis? Ya lo dijo el adagio bíblico: “Por sus frutos los conoceréis”.

Mateo, dijo:
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis.» (Mt 7,15-20)
ATV